jueves, 7 de diciembre de 2017

Placer ancestral


Tu valle inundó  mi mar
Los murallones de cal milenario
Apenas contuvieron la emoción 

Las bocanadas de deseo del masiso
Acallaron mi oleaje estridente e Iracundo
Ahogaron mi aliento salino
Convirtiéndome   en comarca frutosa.

Nuestro mar se izó al cielo
Con tal ferocidad un oleaje salvaje
Superó los acantilados  inmutables
Dejó nuestros cuerpos salinos
Esparcidos sobre el abono cristalizado
Rendidos bajo el manto lunar
Que unieron  tu valle y mi mar.


AB

martes, 28 de noviembre de 2017

Viajes



Estambul, Emperatriz del pecado.

Una breve estadía en Estambul, y bastó para estar cautiva por el misterioso y enigmático Mar Negro, sumergida en eterno y aletargado sopor a causa de una sustancia extraña en mi té para conciliar el sueño cada noche y pudiera alejarme de la bestia mitad hombre mitad animal.

Instalada en un hotel con vista a la plaza de Karakoy, ya contemplaba el magnífico puerto natural de Cuerno de Oro, cuando el espectáculo bruscamente cambiaba y el horizonte parecía ampliarse para dar paso a las nubes que se difuminaban a toda prisa con el viento del Sur. 

La torre de Bayaceto, erecta, se alejaba paulatinamente en la luz cenicienta, distinguíendose a lo lejos los minaretes puntiagudos de la mezquita Suleymaniye, sus pesadas cúpulas que parecian aplastar las viejas moradas y las cajas amontonadas que formaban los muros protector de los mercados.




Borges decia que hay que volver a Turquía para volver a descubrirla mil veces, yo redescubriría entonces aquellas luces rojizas de los atardeceres de Estambul, reflejandose en la orilla del Bósforo, en sus aguas profundas de azul oscuro, confundiéndose con el cielo grisáceo, para dejarme llevar por su magia en los sueños eternos y excitantes de las "Mil y una Noches".
Oh Estambul, eres toda una ciudad de sansaciones, cierro los ojos y siento como abrazas a Oriente y Occidente como a dos amantes, escuchas sus cantos, quejidos y oraciones  de tiempos pasados, en medio de una apacible brisa que juguetea con las hojas de los árboles muy suavemente, y a lo lejos, muy lejos, suenan los interminables campanilleos jadeantes de los aguadores.
Respíro la algarabía de las calles proximas al gran bazar egipcio, me dejo llevar por la poderosa mezquita de Santa sofía y La mezquita azul, por la belleza natural de Capadocia que desbordan en un torrente de emociones,  que traen desde el pasado hasta el ahora en cada palpitacion de mi pecho todos los placeres de la sensualidad  que me invitan a sus baños turcos y salas de masajes prohibidos, que ofrecen robar mi cuerpo a cada momento.

Sus intensos perfumes recorren mis venas con el fuego secreto del Bosforo con  sus mil estrellas siriadas, luego emerge una luz que ciega mi razon, hasta perderse lamiendo la arena de la orilla de mis manos, convertiendome en reina y esclava a la vez sin lograr resistirme a convivir con la lujuria, la gula y la pereza.

Aun con la resaca de los bacanaels del pasado y el sueño de tus labios dulces, abrazando las cupulas de tu alma, la promiscua y
seductora

Alejandría, nos observa a nuestras espaldas, invitandome con su lengua de tierra erotizadamente dormida sobre la desembocadura del indomable Nilo;  a vivirla y deleitarme de su decadencia otra vez.

AB






lunes, 27 de noviembre de 2017

Señor del Pantano


Señor del pantano

Tu voz de eco proviene del pantano profundo
Tus manos se ofrecen llenas de selva
Tus ojos brillan luciérnagas ansiosas de cielo
Tus brazos amazónicos tienen blandido el corazón
Izado y bravío como tu madre tierra
Apenas abatido en contiendas ancestrales.

De un sorbo me ofreces tu magia fantástica
Morir resucitar y morir otra vez
Sobre la dicotomía de mi historia desahuciada
Me ofreces retozar en la blandura de tu valle
Sobre juncos fragantes gozosos de tu nombre
Me ofreces gemir nostalgias de desierto preso y contenido.

En un pacto con los demonios del pasado
Nos condenaremos en el mundo de los vivos
Por la libertad de recolectar mazorcas doradas
Por volar con las gaviotas de mi playa
Por recoger caracolas en mis conchales
Por beber del zumo de duraznos de tu valle.


AB





Me has descubierto

Me has descubierto ovillo
Enjambre de mariposas
Sobre las espinas del chañar.

Me has descubierto polvareda
Vagabunda y alocada
Confinada a las grietas de la pampa.

Me has descubierto ocaso
Explosión de  atardeceres
Las sienas magentas los ojos violáceos.

Me has descubierta estrella
Amante del magnífico caporal
Lava bailarina fluyo hacia ti incandescente.

Me has descubierto abandonada
En el muelle épico y corroído
Bañada en lágrimas que nunca llegan al mar.

AB






Antes de entrar a tu casa

Apagarás tu lámpara
Si he de entrar a tu casa
Yo olvidaré mi nombre
Luminaria desvergonzada.

Vestiré de negro
Para burlar la noche
Iré efímera y descalza
Para no despertar al silencio.

Cerrarás tus oídos
Acallaré mis palabras
Cerraré los ojos
Mis manos te murmurarán.

No se besarán los labios
Lo harán nuestros pecados
No se amará la carne
Lo harán nuestras soledades.

AB





Te nombraré navegante
               
Te nombraré navegante
Si tú quisieras ser mi mar
     ...Lleno de memorias

Si tú quisieras ser
Mi bahía carcomida
Si tú quisieras
Las reliquias que atesoro

Te nombraré voz
Campana de mi proa
Te nombraré mascarón
De mi pecho contenido

Te nombraré capitán
De esta travesía alocada
Para ser tú ancla
                 …tus velas izadas.

AB






Tu voz


Si he de morir lejos de mi pampa
Arrójenme a la voluntad de las olas
Donde tu voz me rescate
Desde el cielo humedal de nubes

Si he de morir lejos de mi playa
Llénenme el corazón de caracolas
Y desde el fondo del pecho
Entonar en tu honor una saya

Si he de cerrar para siempre los ojos
Recuéstenme sobre el salar
Donde muere tu montaña bravía

Y renace mi pampa escarlata.

AB



Quiero besarte..besarte


Te besé hace siglos...
Cuando el mar era tuyo...
Te besé hace cien años
Luego huiste de mis labios...
Te besé ayer con la promesa
Que  volverías un dia
Señor del  mar y la montaña

Quiero besarte besarte
Te besé  temerosa
Como recién concebida
Por la costra acorazada
Te besé trémula  y entumecida
Te besé ayer  izasando tu bandera
Y yo dejé sobre la playa
Mis redes esparcidas.


AB 

jueves, 9 de octubre de 2014

Los más queridos

(A mi amigo Alberto)

De pronto partieron los más queridos
Los más amigos los que más me han dolido
Han marchado antes que yo
El contador de historias pampinas
La trovadora de alegrías de dulce regazo
El errante explorador de tesoros
En la cima estrellada de mi alma
Hasta mi partida vivirán  por siempre.

No he de recriminar la despedida
En otro lugar me han de esperar
La muerte será entonces fecunda
Cuando volvamos a encontrarnos
En los cristales destellantes del salar
En las mezclas de las mareas alocadas
En los arboles donde anidan las aves
Los más queridos, los más amigos

Los  que con su amor me bendijeron.

Alicia Cecilia

jueves, 2 de octubre de 2014

He de aprender a viajar



He de aprender  a viajar sin maletas
A viajar  sin el peine o los aceites
A viajar sin historias ni promesas
 A viajar sin dirección ni  teléfono
A viajar sin fotografías ni flores secas.

He de aprender a viajar sin bitácora conocida
A viajar sin los puntos cardinales  del salar
A viajar lejos del sol muriendo en el mar
A viajar con mi  faro corazón  renovado
A viajar desde el final hacia el comenzar.

He de aprender a viajar con sueños no soñados
A viajar con versos no recitados
A  viajar con la bandera de la libertad ondeada
A viajar con los labios pálidos y los pies descalzos.

He de aprender a viajar intrépida y confiada
A viajar con el amanecer de las caracolas
A viajar  con mi estrella entre las sienes
A viajar con el corazón alzado y mí nombre al mando.

 Alicia Cecilia



viernes, 26 de septiembre de 2014

Te dejo

Dejo mi desierto y mi puerto atrás
Dejo mi ropa descolorida y rasgada
Dejo mi corazón en trozos de cal
Dejo bañados los tamarugales
Dejo la pampa húmeda de sollozos
Te dejo a ti semilla de chañar
Te devuelvo la promesa de florecer
Dejo un mar añoso y fatigado
Dejo un humedal reseco y rendido
Dejo la polvareda vagabunda perdida para siempre
Dejo los pocos atardeceres que encendiste
Dejo tu voz dulce petrificada a punto de quebrajarse
Dejo tus besos aferrados a la cal
Dejo atrás un camino solo e interminable
Dejo tus brazos extenuados y lánguidos
Te dejo mis coplas y cantares 
Te devuelvo las vocales de tu nombre 
                    ...que no volveré a recitar

Alicia Cecilia

lunes, 28 de julio de 2014

Que nada te averguence

Que no haya nada que te sonroje
Que no haya nada que te avergüence
Que nada te haga bajar la mirada
Lo que te haya sonrojado
Lo que te haya avergonzado
O lo que te haya echo esquivar la mirada
No lo dejé escapar de entre mis brazos
Lo oculté tras mis ojos cerrados
                       Nunca lo dijeron  mis labios.

Alicia Cecilia